Celler Tianna Negre, bodega de referencia en la comarca de Es Raiguer, Mallorca, anuncia la incorporación de dos nuevas ánforas de barro de 800 litros elaboradas de forma artesanal por el ceramista Carles Llach. Estas piezas han sido creadas utilizando tierra procedente de los propios viñedos del celler, obteniendo un barro de porosidad fina especialmente indicado para la crianza de vinos de las variedades locales.
La apuesta por el uso de ánforas responde a un enfoque enológico basado en la búsqueda de métodos que respeten la identidad del vino. Se trata de una técnica ancestral, utilizada ya por civilizaciones como la romana, la griega o la fenicia, que fermentaban y conservaban sus vinos en recipientes de barro debido a las propiedades únicas de este material natural.
Crianza en barro: un retorno a la esencia
El barro ofrece una microoxigenación suave y controlada, que favorece la evolución del vino sin alterar su esencia. A diferencia de otros materiales, como la madera, el barro no aporta aromas ni modifica el perfil del vino, lo que permite que cada variedad se exprese con total transparencia, reflejando fielmente el carácter del suelo y la identidad de la uva.
Con la incorporación de estas nuevas ánforas, Celler Tianna Negre pone en valor la mineralidad y frescura de sus vinos, favoreciendo un proceso de crianza que no maquilla ni oculta la expresión natural de la materia prima.
"Estas ánforas nos permitirán trabajar la crianza de nuestros vinos sin interferencias, potenciando su carácter auténtico y su singularidad”, destacan desde el equipo del celler. Además, el proyecto abre la puerta a nuevas elaboraciones: "Quizá de esta apuesta artesanal nazca algún vino nuevo muy interesante”, adelantan, manteniendo en reserva los próximos pasos.
Un proyecto familiar con raíces en la tradición
Celler Tianna Negre, fundado en la vendimia de 2007 por la familia Morey, cuenta hoy con 55 hectáreas de viñedo ecológico ubicadas en los municipios de Binissalem y Consell. La bodega prioriza el cultivo de variedades locales, como el Manto negro, cuidando la tierra y preservando el entorno para producir vinos con elegancia, personalidad y profundo respeto por su origen.
La producción anual ronda las 300.000 botellas, fruto de la diversidad varietal y del compromiso por elaborar vinos que reflejen la riqueza vitivinícola de Mallorca.
Con iniciativas como la incorporación de las ánforas de barro, Celler Tianna Negre continúa explorando métodos tradicionales y sostenibles para seguir enriqueciendo su propuesta enológica, siempre con el objetivo de ofrecer vinos que transmitan con fidelidad el paisaje y la cultura de la isla.
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